¿Quién mima a mi mamá?

Y por fin llegó el día, ya eres madre y tienes a tu bebé en los brazos, ese precioso instante que guardarás para ti el resto de tu vida. De eso no hay duda, pero también tenemos que ser sinceras con nosotras mismas, cuando ya te recuperas medianamente, y tu día a día va sufriendo ese cambio, el gran cambio de la maternidad, las cosas se van poniendo serías.

Varias costumbres echas de menos:

-Tener tiempo para cuidarte a ti misma físicamente.

-Tener tiempo para tus placeres y hobbies.

-Poder quedar a la hora que te da la gana.

-Y la independencia que solías tener antes.

Esas cosas se pasean por la cabeza en más de una ocasión cuando estás pasando por la “metamorfosis“, como yo la suelo llamar. Además esto suele pasarte incluso más cuando no tienes amigos que tienen hijos, cuando crees que te has quedado estancada, y hago mucho hincapié en el crees, porque eso un verbo y no una realidad.

Mi humilde consejo, es cuestión de organizarse y pedir ayuda, ¡Así es damas y caballeros! no se es peor madre por pedir ayuda a tu pareja o a tus padres para que tú no dejes de lado tu vida personal, tu vida sentimental, y como no tu vida social, son parte de ti. Con esto no digo que a todas horas estés de juerga y de picos pardos, pero si  una cena, un cine, unos momentos para tus sesiones de belleza que todas tenemos en el baño, hacer ejercicio para sentirte mejor contigo misma, y mil cosas más. Tenemos que mimarnos, no tanto como antes, porque compartimos el tiempo, pero no podemos dejarnos al libre albedrío.

Todo ello influye en nuestro estado de ánimo y eso repercute en nuestras parejas, y en la educación de nuestros hijos, ell@s lo sienten todo, y el estrés y la intranquilidad es muy malo para su bienestar. Este estudio que hizo la Universidad de Rurh en Alemania demuestra que impide su desarrollo.

Por lo tanto, queridas madres y padres tenemos que mimarnos. yo como madre que soy mis recomendaciones para nosotras son:

  • Vete a la playa y disfruta del sol, con el ruido del mar, un libro y una siesta kilométrica.
  • Si la playa te pilla lejos, o simplemente no te gusta, coge y vete a una sesión de spa con un buen masaje y aromaterapia.
  • ¡No cocines! lárgate a un restaurante, tu preferido, o lo que más te apetezca comer y disfruta de lo lindo.
  • Vete a pasear o de compras sin carricoche, sin tener que estas pendiente de nadie ni de nada, salvo de lo que tú quieras ver o buscar.

Si lo que quieres es escaparte con tu marido, pareja, novio, ligue o lo que tengas en ese momento.

  • Una escapada romántica al restaurante donde cenasteis o comisteis por primera vez, sería muy romántico y avivaría la llama.
  • Salid a un acontecimiento social , una función de teatro, al concierto de vuestro cantante preferido, que os sentáis unidos.
  • Id a pasear por vuestra ciudad, recorreros calles, y descubrid algo nuevo juntos, un recuerdo inolvidable más que añadir a vuestra lista.
  • ¡Que sois más caseros! planead una cita en casa, daros una sorpresa mutua, que cada uno prepare algo que no espera el otro.
  • Y como no después de una salida así, podéis terminad con algo de amor recorriendo vuestros cuerpos.

Primera eco y primer trimestre finalizado

Como ya sabéis la mayoría estoy en mi segundo embarazo. Supongo que es cierto aquello que dicen de que cada embarazo es diferente. Porque en mi caso no tiene nada que ver el primero con el segundo.

Hace un par de semanas fui a hacerme la primera eco y la noche de antes sangré bastante, me asusté. No tenía dolores, pero esa sangre escandalosa me puso de los nervios. Mi pareja me tranquilizó y me metió la idea en la cabeza de que nada malo iba a pasar. A las nueve de la mañana del día siguiente estaba en el médico, y todo estaba de maravilla para el bebé. Se le veía con claridad y estaba sentado. Al rato se puso de espalda poniéndose de culo. Respecto al sexo no me lo aseguraron, porque estaba en una postura en la que se veía con claridad, pero se aventuró a decir que parecía un niño. Nada más ver la imagen de la eco se me saltaron las lágrimas. Ese momento es único. Me dijo que estaba de una semana más de lo que pensaba. Por lo que en ese momento estaba de trece semanas y cuatro días.

Tras terminar la eco, me sentaron y me dijeron que no había riesgo para hacer la amniocentesis, pero sin embargo si había riesgo de preclamsia precoz, tensión en el embarazo en los dos primeros trimestres. Esa mañana me tomaron la tensión cuatro veces y salió alta y los análisis del primer trimestre completaron la conclusión. En el primer embarazo la padecí y os aseguro que no es nada agradable y saludable para nuestro cuerpo. Me han recetado una pastilla cada noche de ácido acetilsalicilico, para evitar esa preclamsia precoz.

Se ha acabado el primer trimestre, y ha sido bueno. No ha habido nauseas, vómitos, mareos, tan sólo algunos momentos chungos por la tensión. He cogido cinco kilos ya. Eso me preocupa porque con Inés en el primero no cogí ni uno y terminé como una bola de queso, imaginaos en este, y no lo digo por estar más o menos rellena, me preocupa por mi salud. Mi espalda, la tensión, los riñones. Me pondré seria con lo de comer sano. Yo como de todo, sano e insano. Para mi comer es un placer.

Estoy deseando comprarle cosas, y enseñaros todas las novedades. Hace un par de días recibí un regalazo, un paquete de la marca Mimuselina, os mostraré todo lo que nos han regalado en breve, son una monada de cosas, han mirado cada detalle.

Lo que tengo claro es que un nuevo ser está creciendo dentro de mi, y tengas uno o mil embarazos es lo único que no es diferente en cada uno de ellos. La sensación, los sentimientos son los mismos. Protección, amor, deseo de abrazarlo, de tenerlo entre nuestros brazos.

¿Las mamás podemos sentir asco de las cacas y mocos de nuestros hijos?

Siempre he sido una asquerosa de mucho cuidado. Me refiero a cuando veía vomitar a alguien o percibía un mal olor, en ese momento el estómago me hacía como una lavadora y siempre terminaba con unas nauseas terribles. Cuando ya iba por mitad de mi embarazo empecé a pensar en sí sentiría un asco horroroso cuando oliera las cacas, o cuando aspirara los moquitos con ese aparato que parece una mini manguera de mi princesa.

Una vez tuve a mi niña en los brazos no sentí ningún tipo de asco. Ni sus cacas, ni sus mocos, ni sus vómitos con olor a leche agria me revolvían. Es cierto, que varias mamás ya me advirtieron de ese increíble hecho que sucede entre las madres, dejamos de tener asco.

Hace unos meses hablaba con una prima y me decía que ella cuando empezó a darle alimentos más allá de la leche no podía oler las cacas de su hijo, me afirmaba que había tenido incluso arcadas, y una amiga meses después me comentó algo parecido. No podía creerlo. ¿Qué puede dar asco de un hijo?

Menuda ignorante estaba hecha. Mi hija y yo tenemos una costumbre un poco fea y a la vez divertida, cuando se ensucia los deditos y no tengo agua a mano para lavárselas, o veo que peligra que manche algo, antes de sacar la toallita y me ponga todo perdido hago como que le como los deditos, y luego saco la toallita y se los lavo bien.

Aclarado este asunto os cuento lo que ocurrió. Estábamos tomando un yogurt mientras yo hablaba con mi madre por teléfono y en un momento dado, Inés, mi pequeña me avisa que se ha manchado los dedos de yogurt con la tapa. Por lo que me dispuse a hacer esa broma que hacemos, y en un momento noto algo salado en la boca y saco de ella un moquito.

¡Dios mío! No lo podía creer. El yogurt había tapado esa cosa que sale de la nariz de nuestros hijos. Cuando lo vi tal cual y pensé que había estado en mi boca, solo bastaron unos segundos para que todo lo que había en la boca y en el estómago salió disparado para fuera.

Fue un show. Pero me enseño mucho. Si que da asco cosas de nuestros hijos. Son bebés y niños adorables, pero tienen acciones de seres humanos, y entre ellas alguna dan asco.

Te ha pasado algo parecido. Cuéntalo y divirtámonos juntos.

Donde caben cuatro caben cinco

Hace unas tres semanas me enteré que estaba embarazada de nuevo. Al principio sentí mucho miedo por mi salud, estoy deseando ver a Inés hacer maravillas en este mundo, y quiero conocer a ese o esa pequeña que está dentro de mi. Cuando fui a la matrona y estuvimos hablando ahí comenzó de nuevo la ilusión. Un nuevo bebé viene de camino.

Dicen que donde caben dos, caben tres. Y si no es verdad lo haremos realidad nosotros. Vivimos en una casa de tres habitaciones, la tercera, el despacho, será para el nuevo bebé. Mis padres se asustaron por el mismo motivo que yo, pero su apoyo me hace cada día más fuerte.

Es cierto que queríamos tener más niños, uno más este para no dejar sola a Inés sobre todo, yo he sido hija única por muchos años y siempre quise un hermano. Puede que en el futuro se lleven mal, yo intentaré que no sea así, porque los hermanos son una parte de tus padres y de ti, es algo realmente bonito. También queríamos otro bebé porque nos encantó lo de ser papás. Ahora pues, queríamos esperar un poco más. Lo que ocurre es que si juegas mucho termina tocándote el gordo.

Si Dios, el destino, la magia, el amor, la suerte me han enviado un nuevo ser a mi mundo, a nuestras vidas, no puedo rechazarlo, debo quererlo aunque a muchas personas les cueste admitirlo o creerlo. Yo no rechazo ni rechazaré jamás a un hijo mío.

Todavía no sé lo que es, su sexo me refiero, y estoy atacada. Mi primer embarazo lo llevé por las dos vías por la pública y la privada, tenía mucha confianza con mi ginecóloga de toda la vida y me hacía sentir segura, como tardaban tanto en hacerte ecos yo iba a ella y me hacía alguna de vez en cuando y me miraba como estaba mi útero y mis cosas. El parto fue en La Paz, y fue un espanto, una negligencia médica de escándalo, que me traumatizaron, por ello hoy por hoy tengo miedo a todo esto de nuevo. Y por eso también nos preocupa mi salud, no me dejaron bien reconstruido lo que tenías que reconstruir.

Ahora lo estoy llevando por lo público todo. Ya he ido a la matrona y el día 5 de febrero tenemos la eco para verle el de la 12 semanas. Es decir, según mi última regla estoy de casi 10 semanitas. ¡Escucharemos su corazón, lo veremos por primera vez!

Otra cosa que me critican es que todavía le doy pecho a mi hija estando embarazada, no me pueden dejar tranquila. Fui al pediatra y me dijo que no ocurría nada. Que muchas mujeres lo hacen. Es increíble lo mucho que criticamos y lo poco que hacemos por empatizar con la gente.

Tengo miedo a que mi hija se sienta desplazada, ella tiene una cosa que nadie le va a poder quitar, y es que ella ha sido la que me ha enseñado a ser madre. Me h enseñado a querer antes de conocer, a ser capaz de dar la vida por alguien, os juro que es el mayor logro de mi vida, traerla al mundo ha sido difícil pero ha valido la pena más que nada. Y no quiero bajo ningún concepto que se sienta menos que nadie en esta familia es una cosa que tengo que trabajar desde el minuto cero.

Ya tengo nauseas, pero no matutinas, son más bien nocturnas. Por las mañanas tengo más hambre que vista un galgo. Lo que si este embarazo me ha dejado plofff estoy muerta de sueño a todas horas. Es algo escandaloso. Se me abre la boca continuamente. Y mi meta es dormir a todas horas. Pero como sabréis es imposible con Inés.

Estoy deseando que llegue el día cinco. ¡Volveré para contaros más novedades!

¿Malas madres o malas mujeres?

Las miradas delatan y las palabras sentencian. Continuamente apreciamos muchas de las dos que mencionadas anteriormente, las madres estamos en el punto de mira. Por desgracia la mayoría son mujeres y muchas de ellas madres las que acuchillan a las demás mujeres que son mamás y deciden quedarse en casa, y a cuidar de sus hijos. Puntualizo, que no de la casa porque son tareas comunes de ambos, me refiero a la pareja.

Salta la liebre hace ya unos años del llamado club de las malas madres, en tono irónico, de aquellas que dejan de dar el pecho pronto, vuelven a sus trabajos incluso antes de la baja maternal, o porque dejan a sus hijos para salir a acontecimientos sociales.

Qué equivocadas estamos, ese club no existe. Eso son cuatro que hacen ruido en redes sociales por unos cientos o tal vez miles de comentarios. Pensemos por un momento, desde tiempo memorables mujeres luchadoras por su familia han trabajado para mantener a sus hijos, por los motivos que fueran. Yo tengo varios ejemplos cercanos a mi, ya sea cosiendo, limpiando casas, o como secretarías. Antes las mujeres no tenían las mismas oportunidades de trabajo que ahora. Esas féminas eran y son luchadoras. No malas madres. Se les admira, sirven de ejemplo, incluso de escarmiento para nuestros hijos cuando no valoran las cosas. O acaso no hemos oído alguna vez decir “Lo que ha trabajado tu madre para poder pagarte los libros y tú no estudias

El verdadero club que hay es el bdde las malas mujeres. Y ahí son más las miradas críticas, los comentarios, o la imagen que te hacen saber que tienen de ti en la sociedad. Y que nunca sale a la luz.

No cabe hoy en día la posibilidad y compresión para empatizar con una mujer que renuncie o deje a un lado su carrera profesional por sus hijos, o que quiera darle el pecho durante un tiempo más duradero que el de la baja por maternidad, o que prefieras volver pronto a casa para disfrutar de tus pequeños. Esas mujeres son unas mantenidas, que renuncian a los derechos por los cuales las mujeres llevan años luchando. Que renuncian a su vida, sufridoras. Y ahí está el verdadero problema, que no hay tolerancia.

Nos gusta hacer leña del árbol caído sea el tema que sea, dañando y haciendo ver de una manera u otra, para uno mismo y para los demás, que somos mejores que los demás y realmente no lo somos.

No tenemos que hacer todo lo que hagan los demás, y menos en cuestión familiar, para que el resto de madres no nos juzguen o nos cierren el círculo.

Hay una vida, y hay que vivirla como se puede y se quiere. No por lo que piensen.

Me hace gracia ver a mujeres como Samanta Villar decir que “si le hubieran dicho que iba a dejar de ser periodista para ser cuidadora hubiera dicho que no“. Y que lo dice sin pelos en la lengua porque es la verdad. Será tu verdad, si se creía que era como jugar a los muñecos cuando somos pequeñas, lo lleva claro. La maternidad es dura y tiene sus cosas buenas y cosas feas. Pero si lo buscaste a con tanta ansia, incluso con tratamientos de fertilidad. Haciendo un docureality de su embarazo. Lo que a mí me parece es que ha querido resurgir con un tema que hoy sabe que entre la población está a flor de piel, creando más polémica de la que verdaderamente hay.

Yo soy una mujer graduada en periodismo con un Master, que está opositando para tener un trabajo con mejor calidad para mis hijos. Estoy criando a mi hija sin llevarla a guarderías porque no me gustan, pisando parques obligada porque me ponen nerviosa, intentando darle la mejor alimentación posible aunque a veces le de gusanitos o chocolate. Poniéndole pañales dodot porque son los de toda la vida aunque no paren de decirme que hay muchos más, comprándole juguetes en reyes y cosas que necesita así se me llene la casa. Besándola y diciéndole lo preciosa que es cada día, mimándola y cogiéndola en brazos hasta que me aguanta la espalda, dándole pecho desde su nacimiento hasta el día de hoy y tiene un año y medio, comprándole a ella primero y lo que sobra para mí. Y lo hago así porque me da la gana. Porque me sale, y no porque sea una sufridora, ni una mala madre. No hay malas madres porque unas decidan dar o no dar el pecho.

Malas madres son los que abandonan a sus hijos a su suerte, las que beben o se drogan en el embarazo sin pensar en el síndrome de abstinencia que van a provocarles, las que no sienten interés ninguno por sus hijos.

Las malas mujeres son las que no hacen con su vida lo que les plazca respetando a los demás.

Tal vez sea para una parte del mundo soy una mala madre o una mala mujer, pero mi hija es feliz y yo también.

Tu hija está casi perfecta

Han pasado ya 18 meses desde que di a luz. Muchos de los que me suelen leer conocen mi historia, y la de mi hija. La forma en la que vino al mundo no fue la más idílica.

Os hago un resumen a los que no nos conocéis de nada, nos encontramos tras doce horas de parto o dilatación, no se muy bien la terminología, con una episiotomia de cuarto grado, mi hija con una fractura en el cráneo, y yo medio desangrada, días sin poder ver a mi hija, sin conocerla. Ella en un quirófano y yo en una unidad de cuidados.

Cuando salí de ahí muchos me dijeron que denunciara, que no dejará pasar esa barbaridad que me habían hecho. No sabía muy bien que hacer. En un primer pensamiento, no tenía fuerzas, discutir con un hospital de tal índole, solo quería salir de ahí y no volver jamás, nadie me dijo que mi hija tendría un seguimiento.

Meses después, descubrieron que mi hija tenía una pequeña lesión, mínima, que no tiene tanta importancia y que al 99% se quitara con rehabilitación. Os explico por encima, una orden cerebral no llega en su totalidad, por lo que sus piernas no se estiraban a la misma altura y su estabilidad al andar no era perfecta. Digo no era, porque ya está mucho mejor con la rehabilitación que está haciendo.

Actualmente, yo sigo con pruebas, mi mente a veces se ve agotada por este tema. No quiero hacerme más pruebas, ni ir a más consultas. Creo que un año y medio es demasiado para un problema que no se llega a resolver.

Lo más grave de esto es que mi país, mi derecho a la salud no se está cumpliendo. Mi hija tuvo un problema no por su culpa ni por la mía, ni que viniera así, si no por una mala praxis. Y encima de todo esto, la fecha que me dan para que la vean por primera vez Atención temprana lleva ya dos meses pedida y no se me ha llamado. Me he tenido que ir por la vía privada.

En muchas ocasiones me dan ganas de denunciar, pero es que no quiero más luchas. Luchas para que nos llamen. Luchas para que nos vean. Luchas para se haga justicia.

Vivimos en un mundo, en un país, donde nos encanta alardear de lo bien que se vive, de la buena seguridad social que tenemos, de lo bien que se come y se bebe. Y yo me pregunto ¿Para qué?

Para ser un país azotado por la obesidad infantil, el tabaquismo y el alcoholismo. Para ser uno de los países en la cola en el sistema educativo, para ser uno de los países que menos ayuda da a las familias con hijos.

Y son capaces de echarnos la culpa a los demás. Y tienen razón porque no luchamos como deberíamos por nuestros derechos. Solo nos limitamos a luchar a superar día tras día y eso no puede seguir así.

Yo quiero combatir, espero que si tengo posibilidades de denunciar mi caso lo haré para que no le pase lo mismo a mil personas. Y tengan que escuchar lo que yo escuché en una consulta de hospital. “Tu hija está casi perfecta”.

Que no se equivoquen mi hija lo es.

Desde que soy madre las duchas no son muchas 

La maternidad supone cambios en tu vida. La independencia es una de la cosas que más solemos echar de menos, poder cenar tranquilos, comer, salir a ver ropa. No paro de escuchar a madres decirme “Cuando entre al colegio tendrás tiempo”. 

y una de las cosas que más se echan de menos es darse una buena ducha, cuando tu cuerpo te lo pide, el tiempo necesario o el que tú quieras para salir reluciente y con un estado de ánimo diferente. 

Pero eso hace ya más de un año que no lo cato. Cuando está dormida me baño corriendo para que no se despierte con el ruido o por si le pasa algo y no lo oigo con el agua, si está despierta solo lo he hecho una vez y fue horrible, estaba en Madrid sola, mi pareja estaba trabajando y llevaba todo el día sola, la niña tenía cólicos y me hice pis encima por el problema del suelo pélvico que padezco, me metí a la ducha con ella dentro del baño en su carricoche, y comenzó a llorar y me puse nerviosa, salí sin lavarme el pelo y sin nada. 

Bueno pues así con mil cosas, hace unos días salía Elsa Pataky hablando de lo mucho que ha renunciado por ser madre, recordamos que ella es madre de tres adorables hijos, pero también recordamos que toda madre renuncia igual que ella. Hablaba por ejemplo de que y no escucha su música preferida, y que su relación con su marido, en otras palabras se estaba deteriorando y tuvo que buscar alternativas para que la chispa no se apagase, ponerse una cita a la semana. Cosa que no me pareció mal. Porque es cierto que renunciamos a muchas cosas. Y que como bien dice Samanta Villar “conciliar trabajo y ser madre es imposible” pues lo mismo ocurre en muchas ocasiones con nuestras parejas. Yo lucho cada día para no perder eso, ni mi vida social, pero a veces me muero de sueño y de cansancio. 

Dice Samanta Villa que “con la maternidad se pierde calidad de vida” a mí no me gusta como lo explica, bajo mi opinión cuando eres madre supone un cambio en tu vida en el que la lista de tus prioridades cambia. Ya no estás tú, tienes al lado a una niña o niño precioso que depende de ti , y lo tienes que enseñar a todo. No podemos quedarnos sentadas regocijándonos de lo mal y lo mucho que hemos perdido. 

Si, la maternidad es durísima, pero es muy bonita a la vez. Tiene algo maravilloso que la hace especial. No perdamos eso. Con el tiempo crecerán y la duchas serán muchas más. 

La lactancia prolongoda es juzgada y mal mirada

Hace ya un tiempo que Inés, mi bebe, dijo sus primeras palabras. Ya tiene casi 17 meses. Cuando me llama a mi o a su padre el corazón se me derrite. Es algo extraordinario. Ha empezado a cogerle el gusto de aprender palabras, y una de sus favoritas es teta. 

Las primeras veces que lo dijo, nos partíamos de risa en casa, quiero decir entre mi madre, mi padre, mi estupendo compañero de vida, y yo. Mi abuela cuando lo escucho se quedó muerta de lo listos que son los niños, se asombraba de como aprendía esa palabra tan pronto. Nunca le he regalado por decir esa palabra, es tan natural como otra cualquiera, y no está considerada una palabrota, se utiliza hasta en dichos populares. 

La polémica que hoy trato surge a raíz de que una señora y una dependienta, escucharon decir a mi hija en público “mamá teta”. La dependienta abrió los ojos en modo de asombro, y la mujer hizo una medio sonrisa de sorna. Me entra risa solo de pensarlo. 

Vivimos en una sociedad que pide a gritos tolerancia, respeto y libertad. Sin embargo, no hay nada de eso en nuestro día a día. 

Si, soy una mujer que respeta a las mujeres que no quieren hijos, y respeto a las madres que no quieren darle el pecho a sus hijos, o se lo quitan antes por sus necesidades, o por su trabajo, o por su propia comodidad. Cada uno toma sus decisiones,  y acarrea con las consecuencias que ella conlleva. 

Según la OMS, Organización Mundial de La Salud aconseja que la lactancia materna sea el exclusivo alimento durante los seis primeros meses de vida de nuestros bebés. Además indica que la lactancia es muy buena y aconsejable hasta los dos años de vida del bebé, e incluso si la madre y el bebé acceden mucho más tiempo. Es lo que se denomina lactancia prolongada, es decir que se da pecho más del primer año de vida del niño o niña.

¿Cuántas veces hemos escuchado en nuestro entorno que ven raro ver a un niño tan grande con el pecho ahí metido? Yo por lo menos cientos, los médicos cuando estuve enferma no me apoyaban con mi lactancia, insulso en mi familia me siento juzgada. Hago lo que quiero, le doy el pecho a mi hija porque creo que es lo mejor para ella, nada más y nada menos. 

Algunos me dicen que está enganchada y dependiente. Para nada, ella quiere su pecho y lo demanda, pero ve a mis primos y niños y ya pueden haber doscientas tetas mías que ella se va con los niños. Que cuando quiere sentirse protegida va a mi pecho, igual que cuando llora va a mi hombro y no hay nada de malo. 

Solo son beneficios en la lactancia, no lo digo yo, lo dice UNICEF, OMS, la Asociación de Pediatría Española y un sin fin de órganos, el único inconveniente que veo yo aquí es la incomprensión de una sociedad, y la poca empatía de las personas Que complican a las mujeres a dar pecho libremente en público. Aunque en otras culturas es algo habitual y cotidiano, la lactancia materna por encima del año de edad es relativamente poco frecuente en los países occidentales. Apenas cuatro vlaientes y mujeres libres de pensamiento luchan contra una población tirana. 

Mi hija dice teta, yo le doy teta, dos tetas tiran más que dos carretas, y un par de tetas llevaron a la destrucción de Troya. Mucha fuerza que utilizar, muy demandada y poco ofertada. 

Pedimos libertad pero desde pequeños estamos sometidos

La libertad es una de las cosas no tangibles que el ser humano ansía y pide continuamente, cuando la tiene suele alardear de disfrutarla, pero… ¿La ejecutamos como se debe? 
La definición de libertad dice así “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra , y de no obrar , por lo que es responsable de sus actos”. 
De este término se puede decir mucho. ¿Natural? ¿Forma parte de nuestra naturaleza? 
Bajo mi opinión no forma parte de nosotros, la buscamos y vamos detrás de ella, pero no nacemos con su esencia a cuestas. Al contrario. No dejamos hacer a nuestros hijos lo que quieren, nosotros marcamos su conducta, sus acciones, y le decimos que hacer y que no hacer. Obviamente es lógico, pero sin abusar, deberíamos dejarles decidir algunas cosas según sus edades, y así que fueran experimentando lo que es la libertad paso paso. Iniciarlos poco a poco en todo para que no se lleven el capotazo. Enseñándoles donde está el límite de las cosas, para no convertir en una anarquia su vida, y lleguen a faltar el respeto a alguien, pero se suelen lavar la cara de forma pública, pero de puertas para dentro es otra cosa. 
El problema viene cuando padres y madres imponen sus deseos por encima de sus hijos. Y sus pensamientos, ideologías, y valores no son sugerencias, conversaciones,o algo sobre lo que debatir. Se convierte en algo que no puedes dejar pasar. Se lo tienen que inculcar hasta que lleguen a formar parte de su naturaleza. Ahí está el verdadero problema. Se convierten en fanáticos. Lo vemos cada día en los paises subdesarrollados, con los guerrilleros, como los cogen desde pequeños para inculcarles la batalla, como también con el Daesh, pero más grave es verlo en España adoctrinando el nacionalismo en niños catalanes, sin leer apenas, por decir algo, sobre la historia de España. ¡Qué divertido! 
A pesar de los intentos por nublar esos pensamientos, para que sean hijos modélicos, con tus mismos pensamientos, costumbres, e ideas políticas, y llegan a pensar por sí mismos, viene el susodicho padre o madre y se vuelve dictador, en el que en su republica independiente de su casa se tiene que pensar lo mismo o a la calle. 
La definición también recalca que las acciones que decidas hacer con tu libertad, trae consecuencias o beneficios y debemos hacernos responsable de ello. Pero eso es otra cosa que no es natural del ser humano, remedemos más a pasarle la patata a otro. No nos gusta asumir responsabilidades. 
Como nos gusta coger lo que más nos gusta de algo y dejar apartado lo incómodo y difícil. Al menos siempre nos quedará las canciones de “Libertad sin ira” de Jarcha y la de “Libre” de Niño Bravo y para los más peques “Libre soy” de Frozen. 

¿Una madre no puede ser sexy?

Siempre se ha hablado de cómo tiene que vestir una madre. Si me dieran un billete por cada vez que he oido decir en un lado y en otro la frase de “Esa ropa no es apropiada para su edad” o “Una falda como esa no la puede llevar una madre, pobre  su hijo” tendría la casa de Bertin Osborne. Lo he oído más en mujeres que en hombres. Solemos boicotearnos en lugar de apoyarnos. Volviendo al tema…  ¿Por qué una madre no puede vestir cómo le de la gana? ¿Por qué no puede ir vestida a recoger a su hija de punta en blanco o en chandal? 

Os pongo en situación, hace unos días leí una noticia en la que un colegio de México ponía un cartel oro donde advertía a las madres que fueran bien vestidas a recoger a sus hijos. 


La cosa era sería, hubo opiniones para todo. En un primer momento lo tache de machista, pero realmente, pensándolo más detenidamente no sólo es de machistas también es de retrógrados  ¿Quién puede decir lo que es ir bien vestidas o mal vestidas? Si tengo calor llevo un pantalón corto y si tengo frío llevo un gran abrigo. Las cosas son así. ¿Por qué no se pone en el cartel que los padres tampoco vayan en pantalón corto? ¿Acaso las mujeres somos las únicas en ofender? 

Cierto es que desde hace unos años, cuando voy a recoger a Lucía, mi hermana, al colegio he visto como un concurso entre las madres, de quién va mejor vestida, y quién va más a la última moda, desde bolsos de Michael Kors, hasta zapatos de Moschino. Y que más da. La moda es uno de los placeres de las mujeres, y si quiero ir de punta en blanco a recoger a mi hijo o hija porque me gusta sentirme admirada, o subirme la autoestima es tan lícito como cualquier otra cosa. Yo soy una persona más de ir cómoda a ese estilo de obligaciones. Ir al colegio de deporte lo he hecho muchas veces, pero respeto a las mujeres que deciden ir vestidas como desean a los sitios que frecuentan. 

¿Por ser madre y mujer de familia no puedo llevar una falda? ¡Pero vamos a ver! si tuviera unas piernas de escándalo ¿Por ser madre ya no las puedo enseñar? o incluso si no las tuviera pero me siento orgullosa de mi cuerpo y me gusta enseñarlas ¿No puedo por ser mamá?

Un icono español que siempre ha sido criticado por esto, Ana Obregón, ha hecho siempre lo que ha querido,  y míradla que feliz es, ha enseñado y puesto lo que le ha dado la real gana, y la mayoría de mujeres y hombres la han criticado,  pero ella no ha dejado de ser como es. No la ha hecho peor madre, o peor persona. Simplemente ha reivindicado su derecho a ponerse lo que ha querido. 

Durante años luchamos para poder vestir como quisiéramos, al principio las leyes, luego los padres, luego los maridos. Ahora que lo hemos medio conseguido, porque todavía hay mujeres a la sombra que obedecen por ser sometidas por la tiranía de alguna mala persona,  van a venir las instituciones legales ha advertirnos cómo debemos vestir. Una cosa es ir enseñando el cachete del culo o las tetas al punto de verse un pezón. Eso lo puedo llegar a comprender, pero un pantalón corto y una camiseta de tirantes eso no es inmoral. 

Las instituciones deben enseñar otros valores, no el de la intolerancia, el machismo, y la prohibición. Es mucho mejor explicarles a los niños el respeto, la igualdad, y la libertad. 

Nuestros niños son billetes para las marcas de comida

Es una tortura comerse la cabeza por la alimentación de nuestros hijos ¿Por qué? porque  no existe un alimento bueno, parece ser que vivimos en el mundo al revés. Antes cada producto que tenía más composiciones y más cantidades costaba más, sin embargo vivimos actualmente una situación diferente, los productos sin gluten, sin perfume, sin aditivos, sin edulcorantes, sin azúcar, todo mucho más caro y encima cuando lo compras no te dura ni una semana, el paquete es tan pequeño y somos tantos en casa, que vuela como el espetec en el anuncio de Casa Tarradellas.

Es decir, ¿Por qué en un mundo donde reina la obesidad y las enfermedades cardiovasculares y la diabetes ponen los productos buenos y ecológicos a un precio tan desorbitado? ¿Acaso no todos podemos estar sanos? ¿Esto vuelve a convertirse en un negocio? 

Voy a ir un poco más allá, ¿Es lógico ver como una persona se lleva una cantidad de carne y sólo se gasta apenas unos euros? ¿Por qué un paquete de pan de molde solo cuesta un miserable euro y un buen pan de espelta casi 5 euros? Es asombroso  como juegan con nosotros, y cómo hacen lo que quieren. Nos meten miedo con la futura obesidad de nuestros hijos, con las caries que formaran en pocos años sus dientes, pero ellos dejan que vendan y consumamos productos que sobrepasan las cantidades de azúcar, las cantidades de proteínas, las cantidades de grasas saturadas, productos rico en aceite de palma. Ahora pues, el problema lo tenemos nosotros por comprar esos productos, hasta hace poco no se ha creado una conciencia de alimentación en nosotros. Si que las últimas generaciones le damos la vuelta al producto y leemos atentamente el contenido pero eso… ¿Lo hacen nuestros abuelos, nuestros padres?  No lo creo.

Por si no fuera poco todo esto, ahora juegan con la salud d nuestros hijos, ya saltaba la voz de alarma hace unos meses con la utilización de aceite de palma en los productos para nuestros hijos, ahora no contentos con todo ello, surgen alimentos específicos para ellos, que contienen el sello de SEPEAP (Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria  y Atención Primaria)  Sigue leyendo “Nuestros niños son billetes para las marcas de comida”