Donde caben cuatro caben cinco

Hace unas tres semanas me enteré que estaba embarazada de nuevo. Al principio sentí mucho miedo por mi salud, estoy deseando ver a Inés hacer maravillas en este mundo, y quiero conocer a ese o esa pequeña que está dentro de mi. Cuando fui a la matrona y estuvimos hablando ahí comenzó de nuevo la ilusión. Un nuevo bebé viene de camino.

Dicen que donde caben dos, caben tres. Y si no es verdad lo haremos realidad nosotros. Vivimos en una casa de tres habitaciones, la tercera, el despacho, será para el nuevo bebé. Mis padres se asustaron por el mismo motivo que yo, pero su apoyo me hace cada día más fuerte.

Es cierto que queríamos tener más niños, uno más este para no dejar sola a Inés sobre todo, yo he sido hija única por muchos años y siempre quise un hermano. Puede que en el futuro se lleven mal, yo intentaré que no sea así, porque los hermanos son una parte de tus padres y de ti, es algo realmente bonito. También queríamos otro bebé porque nos encantó lo de ser papás. Ahora pues, queríamos esperar un poco más. Lo que ocurre es que si juegas mucho termina tocándote el gordo.

Si Dios, el destino, la magia, el amor, la suerte me han enviado un nuevo ser a mi mundo, a nuestras vidas, no puedo rechazarlo, debo quererlo aunque a muchas personas les cueste admitirlo o creerlo. Yo no rechazo ni rechazaré jamás a un hijo mío.

Todavía no sé lo que es, su sexo me refiero, y estoy atacada. Mi primer embarazo lo llevé por las dos vías por la pública y la privada, tenía mucha confianza con mi ginecóloga de toda la vida y me hacía sentir segura, como tardaban tanto en hacerte ecos yo iba a ella y me hacía alguna de vez en cuando y me miraba como estaba mi útero y mis cosas. El parto fue en La Paz, y fue un espanto, una negligencia médica de escándalo, que me traumatizaron, por ello hoy por hoy tengo miedo a todo esto de nuevo. Y por eso también nos preocupa mi salud, no me dejaron bien reconstruido lo que tenías que reconstruir.

Ahora lo estoy llevando por lo público todo. Ya he ido a la matrona y el día 5 de febrero tenemos la eco para verle el de la 12 semanas. Es decir, según mi última regla estoy de casi 10 semanitas. ¡Escucharemos su corazón, lo veremos por primera vez!

Otra cosa que me critican es que todavía le doy pecho a mi hija estando embarazada, no me pueden dejar tranquila. Fui al pediatra y me dijo que no ocurría nada. Que muchas mujeres lo hacen. Es increíble lo mucho que criticamos y lo poco que hacemos por empatizar con la gente.

Tengo miedo a que mi hija se sienta desplazada, ella tiene una cosa que nadie le va a poder quitar, y es que ella ha sido la que me ha enseñado a ser madre. Me h enseñado a querer antes de conocer, a ser capaz de dar la vida por alguien, os juro que es el mayor logro de mi vida, traerla al mundo ha sido difícil pero ha valido la pena más que nada. Y no quiero bajo ningún concepto que se sienta menos que nadie en esta familia es una cosa que tengo que trabajar desde el minuto cero.

Ya tengo nauseas, pero no matutinas, son más bien nocturnas. Por las mañanas tengo más hambre que vista un galgo. Lo que si este embarazo me ha dejado plofff estoy muerta de sueño a todas horas. Es algo escandaloso. Se me abre la boca continuamente. Y mi meta es dormir a todas horas. Pero como sabréis es imposible con Inés.

Estoy deseando que llegue el día cinco. ¡Volveré para contaros más novedades!


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