¿Las mamás podemos sentir asco de las cacas y mocos de nuestros hijos?

Siempre he sido una asquerosa de mucho cuidado. Me refiero a cuando veía vomitar a alguien o percibía un mal olor, en ese momento el estómago me hacía como una lavadora y siempre terminaba con unas nauseas terribles. Cuando ya iba por mitad de mi embarazo empecé a pensar en sí sentiría un asco horroroso cuando oliera las cacas, o cuando aspirara los moquitos con ese aparato que parece una mini manguera de mi princesa.

Una vez tuve a mi niña en los brazos no sentí ningún tipo de asco. Ni sus cacas, ni sus mocos, ni sus vómitos con olor a leche agria me revolvían. Es cierto, que varias mamás ya me advirtieron de ese increíble hecho que sucede entre las madres, dejamos de tener asco.

Hace unos meses hablaba con una prima y me decía que ella cuando empezó a darle alimentos más allá de la leche no podía oler las cacas de su hijo, me afirmaba que había tenido incluso arcadas, y una amiga meses después me comentó algo parecido. No podía creerlo. ¿Qué puede dar asco de un hijo?

Menuda ignorante estaba hecha. Mi hija y yo tenemos una costumbre un poco fea y a la vez divertida, cuando se ensucia los deditos y no tengo agua a mano para lavárselas, o veo que peligra que manche algo, antes de sacar la toallita y me ponga todo perdido hago como que le como los deditos, y luego saco la toallita y se los lavo bien.

Aclarado este asunto os cuento lo que ocurrió. Estábamos tomando un yogurt mientras yo hablaba con mi madre por teléfono y en un momento dado, Inés, mi pequeña me avisa que se ha manchado los dedos de yogurt con la tapa. Por lo que me dispuse a hacer esa broma que hacemos, y en un momento noto algo salado en la boca y saco de ella un moquito.

¡Dios mío! No lo podía creer. El yogurt había tapado esa cosa que sale de la nariz de nuestros hijos. Cuando lo vi tal cual y pensé que había estado en mi boca, solo bastaron unos segundos para que todo lo que había en la boca y en el estómago salió disparado para fuera.

Fue un show. Pero me enseño mucho. Si que da asco cosas de nuestros hijos. Son bebés y niños adorables, pero tienen acciones de seres humanos, y entre ellas alguna dan asco.

Te ha pasado algo parecido. Cuéntalo y divirtámonos juntos.

Donde caben cuatro caben cinco

Hace unas tres semanas me enteré que estaba embarazada de nuevo. Al principio sentí mucho miedo por mi salud, estoy deseando ver a Inés hacer maravillas en este mundo, y quiero conocer a ese o esa pequeña que está dentro de mi. Cuando fui a la matrona y estuvimos hablando ahí comenzó de nuevo la ilusión. Un nuevo bebé viene de camino.

Dicen que donde caben dos, caben tres. Y si no es verdad lo haremos realidad nosotros. Vivimos en una casa de tres habitaciones, la tercera, el despacho, será para el nuevo bebé. Mis padres se asustaron por el mismo motivo que yo, pero su apoyo me hace cada día más fuerte.

Es cierto que queríamos tener más niños, uno más este para no dejar sola a Inés sobre todo, yo he sido hija única por muchos años y siempre quise un hermano. Puede que en el futuro se lleven mal, yo intentaré que no sea así, porque los hermanos son una parte de tus padres y de ti, es algo realmente bonito. También queríamos otro bebé porque nos encantó lo de ser papás. Ahora pues, queríamos esperar un poco más. Lo que ocurre es que si juegas mucho termina tocándote el gordo.

Si Dios, el destino, la magia, el amor, la suerte me han enviado un nuevo ser a mi mundo, a nuestras vidas, no puedo rechazarlo, debo quererlo aunque a muchas personas les cueste admitirlo o creerlo. Yo no rechazo ni rechazaré jamás a un hijo mío.

Todavía no sé lo que es, su sexo me refiero, y estoy atacada. Mi primer embarazo lo llevé por las dos vías por la pública y la privada, tenía mucha confianza con mi ginecóloga de toda la vida y me hacía sentir segura, como tardaban tanto en hacerte ecos yo iba a ella y me hacía alguna de vez en cuando y me miraba como estaba mi útero y mis cosas. El parto fue en La Paz, y fue un espanto, una negligencia médica de escándalo, que me traumatizaron, por ello hoy por hoy tengo miedo a todo esto de nuevo. Y por eso también nos preocupa mi salud, no me dejaron bien reconstruido lo que tenías que reconstruir.

Ahora lo estoy llevando por lo público todo. Ya he ido a la matrona y el día 5 de febrero tenemos la eco para verle el de la 12 semanas. Es decir, según mi última regla estoy de casi 10 semanitas. ¡Escucharemos su corazón, lo veremos por primera vez!

Otra cosa que me critican es que todavía le doy pecho a mi hija estando embarazada, no me pueden dejar tranquila. Fui al pediatra y me dijo que no ocurría nada. Que muchas mujeres lo hacen. Es increíble lo mucho que criticamos y lo poco que hacemos por empatizar con la gente.

Tengo miedo a que mi hija se sienta desplazada, ella tiene una cosa que nadie le va a poder quitar, y es que ella ha sido la que me ha enseñado a ser madre. Me h enseñado a querer antes de conocer, a ser capaz de dar la vida por alguien, os juro que es el mayor logro de mi vida, traerla al mundo ha sido difícil pero ha valido la pena más que nada. Y no quiero bajo ningún concepto que se sienta menos que nadie en esta familia es una cosa que tengo que trabajar desde el minuto cero.

Ya tengo nauseas, pero no matutinas, son más bien nocturnas. Por las mañanas tengo más hambre que vista un galgo. Lo que si este embarazo me ha dejado plofff estoy muerta de sueño a todas horas. Es algo escandaloso. Se me abre la boca continuamente. Y mi meta es dormir a todas horas. Pero como sabréis es imposible con Inés.

Estoy deseando que llegue el día cinco. ¡Volveré para contaros más novedades!