¿Malas madres o malas mujeres?

Las miradas delatan y las palabras sentencian. Continuamente apreciamos muchas de las dos que mencionadas anteriormente, las madres estamos en el punto de mira. Por desgracia la mayoría son mujeres y muchas de ellas madres las que acuchillan a las demás mujeres que son mamás y deciden quedarse en casa, y a cuidar de sus hijos. Puntualizo, que no de la casa porque son tareas comunes de ambos, me refiero a la pareja.

Salta la liebre hace ya unos años del llamado club de las malas madres, en tono irónico, de aquellas que dejan de dar el pecho pronto, vuelven a sus trabajos incluso antes de la baja maternal, o porque dejan a sus hijos para salir a acontecimientos sociales.

Qué equivocadas estamos, ese club no existe. Eso son cuatro que hacen ruido en redes sociales por unos cientos o tal vez miles de comentarios. Pensemos por un momento, desde tiempo memorables mujeres luchadoras por su familia han trabajado para mantener a sus hijos, por los motivos que fueran. Yo tengo varios ejemplos cercanos a mi, ya sea cosiendo, limpiando casas, o como secretarías. Antes las mujeres no tenían las mismas oportunidades de trabajo que ahora. Esas féminas eran y son luchadoras. No malas madres. Se les admira, sirven de ejemplo, incluso de escarmiento para nuestros hijos cuando no valoran las cosas. O acaso no hemos oído alguna vez decir “Lo que ha trabajado tu madre para poder pagarte los libros y tú no estudias

El verdadero club que hay es el bdde las malas mujeres. Y ahí son más las miradas críticas, los comentarios, o la imagen que te hacen saber que tienen de ti en la sociedad. Y que nunca sale a la luz.

No cabe hoy en día la posibilidad y compresión para empatizar con una mujer que renuncie o deje a un lado su carrera profesional por sus hijos, o que quiera darle el pecho durante un tiempo más duradero que el de la baja por maternidad, o que prefieras volver pronto a casa para disfrutar de tus pequeños. Esas mujeres son unas mantenidas, que renuncian a los derechos por los cuales las mujeres llevan años luchando. Que renuncian a su vida, sufridoras. Y ahí está el verdadero problema, que no hay tolerancia.

Nos gusta hacer leña del árbol caído sea el tema que sea, dañando y haciendo ver de una manera u otra, para uno mismo y para los demás, que somos mejores que los demás y realmente no lo somos.

No tenemos que hacer todo lo que hagan los demás, y menos en cuestión familiar, para que el resto de madres no nos juzguen o nos cierren el círculo.

Hay una vida, y hay que vivirla como se puede y se quiere. No por lo que piensen.

Me hace gracia ver a mujeres como Samanta Villar decir que “si le hubieran dicho que iba a dejar de ser periodista para ser cuidadora hubiera dicho que no“. Y que lo dice sin pelos en la lengua porque es la verdad. Será tu verdad, si se creía que era como jugar a los muñecos cuando somos pequeñas, lo lleva claro. La maternidad es dura y tiene sus cosas buenas y cosas feas. Pero si lo buscaste a con tanta ansia, incluso con tratamientos de fertilidad. Haciendo un docureality de su embarazo. Lo que a mí me parece es que ha querido resurgir con un tema que hoy sabe que entre la población está a flor de piel, creando más polémica de la que verdaderamente hay.

Yo soy una mujer graduada en periodismo con un Master, que está opositando para tener un trabajo con mejor calidad para mis hijos. Estoy criando a mi hija sin llevarla a guarderías porque no me gustan, pisando parques obligada porque me ponen nerviosa, intentando darle la mejor alimentación posible aunque a veces le de gusanitos o chocolate. Poniéndole pañales dodot porque son los de toda la vida aunque no paren de decirme que hay muchos más, comprándole juguetes en reyes y cosas que necesita así se me llene la casa. Besándola y diciéndole lo preciosa que es cada día, mimándola y cogiéndola en brazos hasta que me aguanta la espalda, dándole pecho desde su nacimiento hasta el día de hoy y tiene un año y medio, comprándole a ella primero y lo que sobra para mí. Y lo hago así porque me da la gana. Porque me sale, y no porque sea una sufridora, ni una mala madre. No hay malas madres porque unas decidan dar o no dar el pecho.

Malas madres son los que abandonan a sus hijos a su suerte, las que beben o se drogan en el embarazo sin pensar en el síndrome de abstinencia que van a provocarles, las que no sienten interés ninguno por sus hijos.

Las malas mujeres son las que no hacen con su vida lo que les plazca respetando a los demás.

Tal vez sea para una parte del mundo soy una mala madre o una mala mujer, pero mi hija es feliz y yo también.


2 thoughts on “¿Malas madres o malas mujeres?

  1. Exelente nota la que acabas de compartir. Como dices En algun lado del mundo sere una mala madre pero en otro sere una muy buena. Todo depende del cristal con que se mire. Hagamos lo mejor que podamos siempre pensando en el bien de nuestros pequeños eso nos hace BUENAS MADRES,

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