Tu hija está casi perfecta

Han pasado ya 18 meses desde que di a luz. Muchos de los que me suelen leer conocen mi historia, y la de mi hija. La forma en la que vino al mundo no fue la más idílica.

Os hago un resumen a los que no nos conocéis de nada, nos encontramos tras doce horas de parto o dilatación, no se muy bien la terminología, con una episiotomia de cuarto grado, mi hija con una fractura en el cráneo, y yo medio desangrada, días sin poder ver a mi hija, sin conocerla. Ella en un quirófano y yo en una unidad de cuidados.

Cuando salí de ahí muchos me dijeron que denunciara, que no dejará pasar esa barbaridad que me habían hecho. No sabía muy bien que hacer. En un primer pensamiento, no tenía fuerzas, discutir con un hospital de tal índole, solo quería salir de ahí y no volver jamás, nadie me dijo que mi hija tendría un seguimiento.

Meses después, descubrieron que mi hija tenía una pequeña lesión, mínima, que no tiene tanta importancia y que al 99% se quitara con rehabilitación. Os explico por encima, una orden cerebral no llega en su totalidad, por lo que sus piernas no se estiraban a la misma altura y su estabilidad al andar no era perfecta. Digo no era, porque ya está mucho mejor con la rehabilitación que está haciendo.

Actualmente, yo sigo con pruebas, mi mente a veces se ve agotada por este tema. No quiero hacerme más pruebas, ni ir a más consultas. Creo que un año y medio es demasiado para un problema que no se llega a resolver.

Lo más grave de esto es que mi país, mi derecho a la salud no se está cumpliendo. Mi hija tuvo un problema no por su culpa ni por la mía, ni que viniera así, si no por una mala praxis. Y encima de todo esto, la fecha que me dan para que la vean por primera vez Atención temprana lleva ya dos meses pedida y no se me ha llamado. Me he tenido que ir por la vía privada.

En muchas ocasiones me dan ganas de denunciar, pero es que no quiero más luchas. Luchas para que nos llamen. Luchas para que nos vean. Luchas para se haga justicia.

Vivimos en un mundo, en un país, donde nos encanta alardear de lo bien que se vive, de la buena seguridad social que tenemos, de lo bien que se come y se bebe. Y yo me pregunto ¿Para qué?

Para ser un país azotado por la obesidad infantil, el tabaquismo y el alcoholismo. Para ser uno de los países en la cola en el sistema educativo, para ser uno de los países que menos ayuda da a las familias con hijos.

Y son capaces de echarnos la culpa a los demás. Y tienen razón porque no luchamos como deberíamos por nuestros derechos. Solo nos limitamos a luchar a superar día tras día y eso no puede seguir así.

Yo quiero combatir, espero que si tengo posibilidades de denunciar mi caso lo haré para que no le pase lo mismo a mil personas. Y tengan que escuchar lo que yo escuché en una consulta de hospital. “Tu hija está casi perfecta”.

Que no se equivoquen mi hija lo es.


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